Oct 27, 2007

Habacuc: hacia una noción Erostrática de la política



"Hoy en dia estamos tratando de expandir el conocimiento en todas direcciones.
¿Quien sabe si en los siglos por venir no habra universidades con la misión de
reestablecer nuestra antigua ignorancia?"
 Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799).




"Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Forma peculiar el complejo de inferioridad de gran incidencia criminógena. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía :"Lo hice porque quería salir en los medios". Haebig, el asesino de la calle Dardignac, ejemplifica el complejo."
Diccionario Apocatasásis de Complejos
El artista costarricense Guillermo Vargas, Habacuc, ha creado una polémica, astutamente calculada de seguro, por la exhibición de un perro callejero al que mantuvo amarrado sin agua ni comida hasta la muerte como parte de una instalación en Managua.
Habacuc, seleccionado para la Bienal Centroamericana Honduras 2008 y subitamente conocido en USA. Inglaterra e incluso en Noruega e Islandia, dijo a la prensa que "su obra fue un homenaje a Natividad Canda, nicaragüense que murió tras ser atacado por dos perros rottweiler en un taller en Cartago."
Es muy posible que debido a la lamentable formación político/humanística que pudo haber recibido Vargas en alguna Facultad de Bellas Artes de Centroamérica, - en la cual no se tendría noticia del texto "La educación es un asunto estrictamente político" de Marina Grzinic,- el trasfondo político de su obra parecería haber sido extraído del  Recurso No 3  del "Manual de Conceptos Políticos Simples y Sentimentales para Artistas" de Amma Moron y que es el tan abusado " Homenaje in memoriam".
Si el artista hubiera tenido acceso a las politizadas facultades de Artes colombianas o españolas, muy seguramente habría tenido acceso a los más altos niveles del "Discurso Justificativo Permutativo de No importa Que Quiero Volver Prestigio de Mercado".
Tendría allí, entre muchas otras, acceso a las  nociones más útiles, complejas y contemplativas de la " actitud pasiva ( aunque dolorosa) frente al espectáculo de la muerte del Otro" de  Lévinas a la  que, - cambiandole palabras incomprensibles como  "el otro"  por la palabra "perro", - lograría ante todo una glorificación del ser abusado por el artista y un lavado de manos pomposo frente a lo que sin la ayuda de éste célebre filósofo europeo sería una vulgar ejecución  y sobre todo obtendría la defensa de profesores, curadores y críticos frente a los ataques de los defensores de animales (www.petitiononline.com/13031953/petition.html) y lo catapultaría al Mercado filocrítico anglosajón en un lapso más que breve,  sin tener que traspasar los escollos morales en los que, por su incipiente escolaridad, se encuentra encallado en éstos momentos.



Habacuc en Galería Códice, agosto 16 de 2007.

Sep 3, 2007

Circo y Slumming En Los Orígenes Del Arte Social Contemporáneo

(Lectura efectuada en el marco del seminario Detour. Universidad de los Andes, septiembre de 2007.)

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“Every country gets the circus it deserves”        Erica Jong

Los espacios culturales suelen ser espacios ideológicos cuya misión es distribuir postulados que suelen sostener y perpetuar las relaciones que se han establecido dentro de la sociedad, no de común acuerdo sino de una manara vertical por una clase dominante.
Esto es patente cuando Adorno apunta que museo y mausoleo son términos que están relacionados por algo más que una asociación fonética y que son los mausoleos de las obras de arte. Y cuando Hilton Kramer dice en su estilo adolescente y dadá (derivado de la retórica de los teóricos del Proletkult como Bogadnov) que el destino del cadáver de la pintura es permanecer enterrado
“pues es un arte tan muerto que no puede encontrarse un historiador del arte que detecte algún simulacro de vida en sus restos descompuestos.”
no son misiles del gusto los que lanzan contra un espacio, el museo, o contra un genero, la pintura. Finalmente lo que están haciendo es preparar el espacio y el clima sobre los cuales debe nacer y crecer la nueva sustancia, el nuevo cultivo proteínico sobre el cual el capitalismo puede desarrollar el nuevo íncubo mediante el cual puede reproducir su nueva ideología.
El posmodernismo y su derivada, la autodenominada contemporaneidad, respaldan la necesidad de transformar el concepto mismo de la política para hacerlo inofensivo. Y esto se logra redefiniendo la política. La política no es ya el medio mediante el cual los hombres logran obtener reivindicaciones materiales y económicas, sino el medio de obtener reivindicaciones culturales inmateriales como memoria, identidad y atención cultural de parte de las élites que dominan la superestructura y que conocemos como “alteridad”. La función de la atención cultural tiene la misma función que tuvo desde sus albores durante el nazismo cual era como observa Benjamín, la de distraer al proletariado de su lucha por la propiedad privada y entretenerlo con la propiedad inmaterial cultural. Y la única manera de hacerlo era redefiniendo la noción de política al fijar su residencia en el arte e introducirla en lo que Robert Smithson llamó el “espacio de sumisión de lo neutral” del museo.
Así, la noción neoclásica del museo como espacio educativo deja de ser un espacio de contemplación para convertirse en un espacio de espectacularización. El museo posmoderno conserva la pretensión pedagógica que finalmente es la que convalida moralmente un espectáculo pero dando el salto cualitativo hacia el espectáculo puro.
Podríamos dividir en dos grandes vertientes la manera como el posmodernismo ha establecido el espectáculo del Otro Étnico dentro y fuera del Museo.
En cuanto a lo primero, a la puesta en escena del Otro dentro del espacio museal podríamos aplicar la original teoría de Lori Jirousek en sus ensayos sobre inmigración en los E.U, – “Spectacle Ethnography and Immigrant Resistance” de 2002 y “The Immigrant Eye” de 1999, y así cuestionar la noción tradicional de los orígenes del Museo Contemporáneo en el Museo Neoclásico. Del museo neoclásico permanecería la noción del museo como “espacio para la pedagogía política” pero su estética de la espectacularización tendría sus orígenes en los espectáculos circenses de P.T.Barnum y más particularmenre en su Museo Chino de 1850. (1)

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La Familia China de Barnum. 1850

En cuanto a lo segundo, el “Museo fuera del Museo”, podríamos recurrir a la noción que invoca Douglas Crimp en su famoso ensayo “En las ruinas del museo” del “Museo sin Paredes” de André Malraux, cuyo objetivo es convertir “la realidad in situ del otro Étnico” en el Museo mismo según la práctica del “slumming” o recorrido turístico etnográfico cuyos origenes se remontan a fines del siglo XIX y principios del XX .
Barnum, nacido en 1810 en Connecticut, tropieza con su vocación verdadera cuando oye hablar de una mujer negra, lisiada y desamparada, llamada Joice Heth, y la exhibe en una demostración de anormales en Philadelphia. La mujer tenía la reputación de tener 161 años y haber sido enfermera de George Washington. Barnum la compró por $1000 dólares y la llevó a Nueva York donde se ganó a costa suya $1500 dólares por semana.
En 1841, Barnum, con la ayuda del inversionista Francis Olmstead, compra el Museo Americano del Scudder en Broadway y lo renombra como “Museo Americano de Barnum”. Lo publicita a través de todo Nueva York, promoviendo las curiosidades más extrañas y más exóticas del mundo. La colección abarcaba desde peces voladores, iguanas, osos y los primeros hipopótamos vistos en América. Monstruos humanos tales como la Mujer barbuda, los Gemelos siameses. Los Niños Aztecas y la Familia del hombre albino.

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Para 1871 el Museo de Barnum viaja ya por todo el mundo y posee una carpa con capacidad para 10.000 personas. La atracción principal, al lado de los ya clásicos gigantes y el hombre de tres piernas eran los Cuatro Caníbales de Fidji.
Pero no solo de monstruos se nutría Barnum. Su genio comercial descubre que se puede hacer de la vida de los inmigrantes, venidos de países lejanos y por tanto exóticos, un gran espectáculo.
Jirousek nos cuenta que
“En 1850 el Museo Chino de Barnum presentó en vivo una familia china completa para diversión de los americanos. Los periódicos se maravillaban de que Barnum no se detuviera ante nada que fuera bizarro en el mundo. Con su dama china genuina…lista para exhibir su ser encantador, su curiosa postura, sus encantadores pies de tan solo dos pulgadas y media ante un maravillado y novelero público, capitalizando el ansia del mercado por el Otro Étnico, Barnum presentó a los chinos como juguetes, como seres eroticizados, y “primitivos” (…).

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                                                                                                          Los Niños Aztecas de Barnum
Éste suceso influenció en gran forma la Feria Mundial de Chicago de 1893 y la de San Luis en 1904 donde se exhiben ya verdaderas “Comunidades vivientes”
Barnum sería en ese sentido doble el precursor del Museo posmoderno.
1.- Como precursor de lo monstruoso como espectáculo invocando y explotando las inclinaciones teratofílicas o búsqueda de placer parafílico en lo monstruoso.
2.- Como innvocador y explotador de la endemofilia, búsqueda de placer parafílico en personas exóticas, pobres y sin recursos que a menudo deriva en nuestros días y en nuestro medio en la misofília, placer de relacionarse con personas no solamente sin recursos sino que no tienen acceso a una higiene adecuada.
La noción del Museo sin Paredes anticipa el concepto de Bienal y sobre todo el tipo de Bienal de última generación en países subdesarrollados como la de Sao Paulo 2006 o acontecimientos como MED07, espacios que buscan estetizar la realidad del Otro periférico mediante la “hospitalidad” de los espacios supuestamente hostiles de las zonas deprimidas de la ciudad donde se realiza el evento.
Jirouzek, de la mano de Sabine Haenni nos recuerda lo que sucedía hacia 1907 en Estados Unidos dentro de la práctica conocida como “slumming” (2), término que no tiene traducción al español pero que se refiere al hecho de visitar barrios deprimidos con fines de curiosidad.
Dice Jirousek
“Empleando títulares tales como “Un año entre los Pigmeos Caníbales” de 1907 los periódicos populares transformaron el nuevo terreno del trabajo antropológico en espectáculo de entretenimiento. Además, una afluencia de inmigrantes de sitios desconocidos, tales como Asia y Europa Oriental, introdujo el Otro Étnico más aceleradamente, inspirando a expediciones etnográficas a los

Slumming“Doing the Slums.” Frank Leslie’s Illustrated Newspaper. 1885

Sabine Haenni ha observado recientemente que estos viajes de excursión a las vecindades inmigrantes permitieron a los observadores obtener una visión de primera mano de las formas de vida étnicas. Se trataba de un Espectáculo que combinaba la hospitalidad con la etnografía para crear un ambiente de exhibición particular.
El “slumming” contemporáneo no es desde luego el “slumming” sin discurso moral de principios de siglo. El “slumming” contemporáneo requiere, con el fin de que sus móviles parafílicos y turísticos no sean demasiado evidentes a la hora de un posible cuestionamiento moral, un nombre más acorde con los adjetivos condescendientes de la posmodernidad y que es el que hace que la fantasía turística adquiera prestigio y blindaje moral. Y la palabra mágica, el abracadabra, el amuleto que abre todas las puertas y deshace todos los nudos es “política”.

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La palabra mágica da una dimensión de blindaje moral y de reputación al “slumming”. Es la palabra que consagra, -en el puro sentido de la consagración del objeto mediante el nombre-, las acciones sociales cuestionables y las convierte en el “capital reputacional” que necesitan las obras y los actos allí realizados para ser ofrecidos a la convalidación del curador, el vigilante moral corporativo. Una vez convalidados por éste, ingresan al mercado posmoderno como objetos con valor de cambio.
Por ejemplo, en el manifiesto de intenciones de MDE07 el “slumming” etnográfico debe ser expresado, si quiere tener acogida tanto institucional como internacionalmente, en términos de retórica política:
“La hospitalidad es la disposición temporal de un espacio, ya sea físico, discursivo o político, para acoger a otros y permitirles desplegar sus intereses y posiciones. Sin embargo, la relación entre el anfitrión y el huésped no es siempre fácil; la presencia del otro altera la vida de quien le acoge, y cuando este encuentro es significativo la vida cotidiana nunca volverá a ser la misma para los involucrados en el intercambio. Para el anfitrión, la hospitalidad implica la invención de un nuevo lenguaje que se adapte al otro y que tenga en cuenta su diferencia.”
El artista “slummer” también debe ser descrito en términos heroico-sociológicos con el fin de despojarlo de su intención espectacularizante y su rutina de mercado, como lo hace, dentro del mismo evento, Carlos Uribe en su debate con Pascual Gaviria.
“Hoy día debe haber una relación directa de los artistas con las comunidades. Ya dejó de ser el arte un evento intelectual que sólo los especialistas entienden de qué se trata. Ahora hay muchos artistas que han salido de los museos, que se han profesionalizado, que investigan y que hacen trabajo de campo ( la manera políticamente correcta de llamar al “slumming”) con las comunidades mismas en la elaboración de las obras de arte. Así aportan a la construcción de ciudad a través de mensajes que son indirectos, pero que de alguna manera entregan a quien observa un significado reflexivo, que lo pone a pensar”.

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Louis Hersent. Luis XVI en los Barrios Pobres.
Si el artista “slummer” hace acopio de “capital reputacional” a traves del “trabajo con la comunidad” incrementando estratégicamente el valor de su obra en el mercado internacional es necesario ocultarlo a través de un retrato mesiánico y adulador
Dice Uribe
“Está por ejemplo la obra de la eslovena Marjetica Potrc, (expuesta en el Colombo Americano en abril y mayo). Ella fue una persona que en un mes y medio supo retratarnos como no hemos podido hacerlo nosotros mismos. Somos una región muy rica en agua, el potencial del siglo XXI, lo cual va a ser importante de cara a nuestro futuro (…). Marjetica en mes y medio nos mostró lo que a veces nosotros no somos capaces de ver. Ella propone un arte relacional, propone objetos que ayuden a una comunidad, por ejemplo, cómo llevar el agua a una escuela. Muchos otros se quedan desde su escritorio o computador, dando un diagnóstico de lo que es la realidad”.
Es curiosa la observación de alguien que interviene en los comentarios al debate
Publico :Santa Elena es un paseadero y en algunos sitios hay problema con el agua, pero no es tan grave como en otras partes. El Instituto Mi Rio se acabó y hacía campañas para concientizarse sobre el problema de la contaminación del agua. ¿La eslovena en un tiempo record de 15 días concientizaría a las comunas de Medellín y a la población en general a tratar adecuadamente las aguas?
Es obvio que si examináramos en un periodo de, digamos un año, quien se beneficia mas del rapto de activismo, si la comunidad mencionada o la artista la respuesta parece ser profética. La artista se queda con mucho mas que agua. Añade a su “capital reputacional” un “acto de bondad” que aumenta el valor de mercado de su obra y llama la atención de curadores que de otra manera no tendrían en cuenta una obra que, como la de Marjetica Potrc se basa en la estetización del tugurio. El “acto de bondad” efímero, 15 días, evita que una obra profundamente decorativa se quede puro exhibicionismo de mercado.
Tanto la exhibición de Barnum como la práctica del “slumming” anticipan un fenómeno la cultura americana a la vuelta del suglo XX que determinará las practicas estéticas del posmodernismo hasta hoy en dia. El americano de principios del siglo XX desarrolló el gusto por los siempre cambiantes desfiles de maravillas, observando frecuentemente al “Otro por Diversión”, actitud que proviene de la fuerza racista exclusionista del Espectáculo etnográfico, derivado de la clasificación de razas en una jerarquia especifica acorde con los niveles de civilización. Bien sea con el Otro llevado al espacio museal o yendo el artista al medio “hospitalario-hostil” del otro para recolectar bien sus objetos, bien sus imágenes o bien trayendo en un puente hacia el espacio museal al Otro mismo como se vio en MED 07 en el video enviado por Lucas Ospina a Esfera Publica en el que aparece un artista de prestigio haciendo “lobby” de mercadeo con su cohorte de personas desplazadas.

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Nuestros Nobles salvajes desfilan por Broadway. Edward Peron Hingston. The Genial Showmam. 1870

La fetichización del Otro y la posmodernización de su espacio son una consecuencia directa del espectáculo creado por el “arte contemporáneo”, las bienales y la cultura. Y tienen su origen en la practica del “slumming” etnografico de principios de siglo. Las bienales y los grandes eventos del arte nos han enseñado, como ya el antimoderno Burke en el siglo XVIII, que la pobreza, la muerte y la desgracia ajena despiertan en nosotros “sensaciones límite” (cutting edge) tan extremas como el rafting, el everestismo o el bungee jumping, solo que más “cultas”, conceptualizadas y sobre todo con un añadido fundamental: la sensación de, al mostrarlas, ser responsable ante la comunidad consistorial-cultural que nos observa constantemente pidiendo la justificación de cada acto .
Pero el posmodernismo, fiel a su orígen calvinista, no solo inaugura un nuevo tipo de trabajador de la cultura, el artista vicario y el espectador feligrés sino que también crea el guía turístico y el turista comprometidos dentro del fenómeno del “Favela Tour” donde la única diferencia con el mundo del arte es el nivel cultural de sus protagonistas. Nada más. Aquel lee a Derrida éste a Paulo Coelho.
Las experiencias de “Peligro seguro” y “Sensación límite controlada” representan un nuevo y excitante terreno en el área del turismo de aventura que resulta demasiado parecido a las experiencias posmodernas del ejercicio estético que se realiza en el espacio del Museo. Los turistas-espectadores, cansados de los deportes extremos tradicionales, pueden ser captados hacia programas de visitas a comunidades africanas recientemente inmersas en situaciones de violencia y zonas de combate donde pueden hablar con sus protagonistas.
Para quien no queda satisfecho con la instalación hipostática de un acto violento o traumático en un museo o en una galería, en Sierra Leona se ofrecen tours por zonas restringidas por su gran probabilidad de ser voladas en pedazos. También existen los “reality tours de desastre” en el Nueva Orleans devastado por la furia del Katrina en 2005 y en Tailandia y Sri Lanka para ver los efectos del tsunami de 2004.
El Museo no es ya más el recipiente de la “realidad”, entendiendo por “realidad” la noción tendenciosa y demagógica de lo real como lo exclusivamenta traumático.
Con el Turismo Comprometido la realidad traumática ya es el Museo mismo. El intemediario que es el artista bien puede prescindir de la obra de arte y convertirse en lo que siempre quiso ser. Un guía turístico con formación académica en artes . O sea no un vulgar guía turístico sino un guía turístico que rezuma “high culture” y política en su caminar o que lleva a cabo lo que Priscilla Boniface define como “Quality Cultural Tourism”
Dentro del turismo “comprometido” no culto, el que no se promociona desde el museo o la Bienal, el turista-espectador puede optar por el llamado “pobrismo” (poorism) que no representa ningún riesgo o si acaso la sensación cosquilleante de un riesgo mínimo. Para ello están los “tures” a comunidades de los estratos más bajos de la sociedad como las “Villas miseria” de Buenos Aires, la Villa 20 en Lugano de preferencia, con el fin de experimentar en carne propia su pobreza, su “lucha por mantener identidad cultural”, compartir con ellos un “asado de clase trabajadora” y convivir con la multitud de inmigrantes ilegales bolivianos y paraguayos que la pueblan. Pasar una noche en la “shantytown” de Soweto en Johannesburgo con desayuno incluído o visitar las Favelas de Rio de Janeiro por 60 dólares, donde al menos doce operadores ofrecen tours por la Rocinha, la más célebre de las favelas.
Algunos operadores visitan primero la selva húmeda y los árboles de tamarindo y en la tarde a los pobres. En los “Jungle Tours” se visita la favela en jeeps camuflados.
Existen variables del tour un tanto más “edge” en la Rocinha como el recorrido por la “boca de fumo”, ollas de la Via Apia de donde salen las drogas tanto para los habitantes de la misma favela como para los consumidores de clase alta de São Corrado y la Barra da Tijuca. También existe un hotel, la Pousada Favelinha en la favela Pereirão entre los barrios Laranjeiras y Santa Teresa, si se quiere experimentar la favela por un mayor lapso de tiempo o tal vez las vacaciones completas.

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                                               El Favela Tour
Es obvio que ante la duda ética del acto de abuso parafílico también en el “slumming” inculto, como en el “high cultured slumming” se debe crear una razón de justificación moral: La “ayuda a la comunidad” también existe aquí. Por ejemplo, la agencia Favela Tour “trabaja con la comunidad” y dice dedicar un porcentaje de sus ganancias a la escuela “Para Ti”, que brinda aulas de día a los niños de la Favela. Marcelo Armstrong, el joven de São Corrado que creó esta empresa en 1992, quiso desde el comienzo que así fuera, para diferenciarse de otras visitas y para demostrar su compromiso con la comunidad. Como dice en sus folletos imitando una retórica de tipo ético: “No é voyeuristico”.
Justificación que nos recuerda la de Carlos Uribe en MED07, en el ya citado debate con Pascual gaviria, cuando intenta demostrar porqué un artista, por ser artista, no tiene el más minimo riesgo de ser un turista cultural.
“Ahora lo más importante es el proceso de relación con las personas que trabajan en la elaboración de la obra arte. Ahora el espectador también es parte activa. El artista crea la obra, y luego hay mediadores y espectadores participantes. Hoy el artista es un ser político, un ser que apuesta por una cantidad de problemas que estamos viviendo, han demostrado que no es un turista cultural”. (1)
Según David Fennell de Brock University y autor de “Tourism Ethics”, el porcentaje real que suelen dedicar las agencias de “Turismo Comprometido” a la comunidad que fetichizan no suele ser de mas del 4%. Es muy posible, no hay estudios al respecto pero sería un trabajo interesante, que los artistas que vampirizan las comunidades, no les dediquen a éstas un porcentaje mayor a ese 4% en el mejor de los casos.
Según el Principio de Valor Reputacional de Mercado, un producto asociado con ayuda social se vende más. La fetichización queda astútamente oculta tras un leve “twist” de reponsabilidad social corporativa. Se invierte un 4% y las ganancias pueden ser enormes. La “acción social” es, finalmente, solo una astuta estrategia de mercado.
La gran diferencia entre Barnum y el Artista contemporáneoo es que Barnum se permite profundizar la parafilia y su negocio espectacular sin ninguna justificación moral. Barnum no necesitó de discursos insuflados de corrección política para vender la idea de que la exhibición de sus inmigrantes chinos y sus monstruos eran “una protesta contra el uso que hace el capitalismo de los que son diferentes” como en Santiago Sierra o de que Joice Heth la negra lisiada y deamparada era un “grito político de “urgencia” de raza y genero” como en Kara Walker.
El afán de Barnum no era otro que el de hacer dinero tal y como lo manifiesta en su libro “El Arte de Hacer Dinero o las Reglas de Oro para hacer Dinero” de 1880 y su afán es tan crudo, directo, tan poco hipócrita y porqué no, tan válido como el de Warhol cuando afirma que :
“Hacer dinero es un arte y el trabajo es un arte pero hacer buenos negocios es la mejor de las artes”.
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Notas.
(1) “A Museum in the American sense of the word means a place of amusement, wherein there shall be a theatre, some wax figures, a giant and a dwarf or two, a jumble of pictures, and a few live snakes. . . . in most instances a collection of stuffed birds, a few preserved animals, and a stock of oddly assorted and very dubitable curiosities.”
Edward P. Hingston. The Genial Showman. Being Reminisces of the Life of Artemus Ward, 1870

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(2) slumming
Merrian Webster: 
slum[2,intransitive verb
Main Entry:
2slum
Function:
intransitive verb
Inflected Form(s):
slummed; slum·ming
Date:
1884
: to visit slums especially out of curiosity; broadly : to go somewhere or do something that might be considered beneath one’s station —sometimes used with it< slumming it in budget hotels>
— slum·mer noun
Final del formulario
Urban Dictionary:
1. slumming
to hang out- or go out with someone on a lesser scale than you
a senior “slumming” a freshman to get some nice tyte pussy wit lil or no hard work
2. slumming
To hang out with someone of much different socialeconomic status usually for the reason of wanting to look cool or to feel more connected with another culture very different from one’s upbringing.
Usually there’s a reason for such actions — a bullet on a resume or being seen helping out one’s fellow man.
Is that Generation X’er feeling the spirit of volunteering or just slumming with those guys he smokes with on the steps of the Soup Kitchen.
Why’s Greg slumming with that fat unemployed single Latino mom? He’s got a degree and a good job. Well, he’s not over his divorce and he just wants to enjoy something light, fun and very sexual. He says he can talk her into anything. He’ll get over her and move back up to someone more his level soon enough.
seduction enticement toying with class struggle pretty boy toy social slavery
3. slumming
Dating or, usually, fucking someone much less attractive than oneself.
I’ve been extra horny lately, so I’ve been slumming.
————–
También ver “El Salón Nacional se va de Slumming” http://esferapublica.org/nfblog/?p=1208


Aug 15, 2007

El otro como mercancía pura

Pura en el sentido en que no es solo mercancía en el sentido tradicional y moderno del término de mercancia inanimada sino que es, en el sentido posmoderno y cultural del término, quien da Valor Reputacional a la mercancía creada por el artista; mercancía que sin el valor moral que proviene de la vampirización política del Otro no tiene valor artístico o monetario alguno.
Desde Beuys y en una vuelta al Neoclasicismo, el arte ya no es más Conceptual sino Moral. Y El Otro es el plus que da un prestigio no ya conceptual sino moral al artista y su producto antes de introducirlo en la corriente del mercado. La mercancía que es el Otro introduce el valor mágico, el geist sin el cual el objeto, que no tiene en si valor alguno, no puede sostenerse en la corriente de mercado del Turismo con Reputación o "Arte Contemporáneo". En términos religiosos el Otro es el que "consagra" publicitariamente al objeto y al artista.
Lori Jirouzek en su trabajo sobre espectáculo etnográfico encuentra las raíces del concepto contemporáneo del Otro ni mas ni menos que en la noción de Museo de personajes bizarros del empresario circense P.T. Barnum (1810 -1891).
El Museo contemporáneo no tendría sus raíces en el Museo neoclásico sino...
¡en el Circo!
"En 1850 el Museo Chino de Barnum presentó en vivo una familia china completa para diversión de los americanos. Los periódicos se maravillaban de que Barnum no se detenía ante nada que fuera bizarro en el mundo. Con su dama china genuina...lista para exhibir su ser encantador, su curiosa postura, sus encantadores pies de tan solo dos pulgadas y media ante un maravillado y novelero público, capitalizando el ansia del mercado por el Otro Ëtnico. Barnum presentó a los chinos como juguetes, como seres eroticizados,  y "primitivos" (...).
La exhibición de Barnum  anticipa un complejo del fenómeno la cultura americana a la vuelta del suglo XX. El americano desarrolla el gusto por observar los siempre cambiantes desfiles de maravillas, observando frecuentemente al Otro por Diversión".
Desde luego hoy en día nadie, y menos un artista, se atrevería a confesar que el fin de su trabajo es, aunque así lo sea dentro de un nuevo concepto de diversión con contenido moral, diversión liberal burguesa. Es imprescindible, dentro del método de ocultación de la perversión, decorarla con un discurso benévolo humanitario, sentimental y solidario. Si vamos a comerciar con plomo no lo vendemos puro, lo ocultamos en juguetes pintados. Y eso es el Otro para el presente. Un juguete: el "chinese toy-like" del que habla Lori Jirouzek.
Es usual dentro del discurso "contemporáneo" dar por sentado que
"turismo cultural es lo que hacen los demás, no yo"
De ello es ejemplo  el fugaz debate que se dió en Esfera entre Pascual Gaviria y Cristian Zapata en esa gran Temporada de Caza del Otro y Trofeo Reputacional que fué MED 2007 y en el que éste último, en un texto ambigua y poéticamente construido nos habla de una demostración de que él y sus artistas no son asi, demostración que no aparece por ninguna parte, y solo dando por sentado que, si lo hace un artista ello vale como demostración o que el hecho artístico es en si moralmente correcto y por tanto vale como demostración.
Es cierto por ser quien sois. El artista según Zapata, por serlo, posee inmunidad ética y coherencia moral:
"Ahora lo más importante es el proceso de relación con las personas que trabajan en la elaboración de la obra arte. Ahora el espectador también es parte activa. El artista crea la obra, y luego hay mediadores y espectadores participantes. Hoy el artista es un ser político, un ser que apuesta por una cantidad de problemas que estamos viviendo, han demostrado que no es un turista cultural". (1)
O como lo formula Villamil en su "nosotros no hacemos eso", o "lo nuestro no es efectista" simple y llanamente porque somos nosotros:
"Ese efectismo que es referirse al otro, exhibir sus costumbres, prácticas o formas de representación sin un interés temático o conceptual que sustente la inserción del término "arte".
¿Cual es pues, señorita Villamil, la solvencia ética para decirnos lo que el artista "debe" y "tiene que"?
El artista no tiene que nada y máximo cuando quienes estimulan  la dictadura cultural no hacen más que desprestigiar la ética política habiendo vuelto la política y la marginalidad el entretenimiento del capitalismo liberal y hacen parte constante, aún dentro de un aparente espíritu "naïf" , de ese  pozo de arena movediza ética sin salida moral o ética alguna que es mercado del Otro Etnico. Más si son parte del mundo del arte que no es otra cosa que una gran agencia turísitica con Reputacion Moral de Mercado. Por más Agua de Lévinas con que lo intentemos lavar  las manos de Lady Macbeth, Lady Macbeth tiene sangre del Otro en su cofre de joyas.
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(2) Lori Jirouzek. Spectacle Ethnography and Immigrant Resistance: Sui Sin Far and Anzia Yezierska 
MELUS, Vol. 27, No. 1, Contested Boundaries (Spring, 2002), pp. 25-52

Jun 10, 2007

Poesía: la fina nube que cubre el Abuso






"El fascismo no es más que la voluntad de eternizar el capitalismo."
                                                                                 Jérôme Maucourant Polanyi *
La fobia a la Modernidad no es otra cosa que anticipación a la decodificación.
Y es la poesía, bebiendo en el Heidegger que recurre a Hölderlin para encriptar sus últimos escritos –  "el lenguaje de la metafísica con ayuda del lenguaje poético de Hölderlin"-,  la que permite codificar y esconder las relaciones iimperceptiblemente perversas que unen al arte "contemporáneo" y  la ideología corporativa.
La función ocultadora de la poesía en beneficio de la ideología es bien conocida desde Platón, quien expulsa a los poetas de su República por "mentir, degenerar el Ser y ejecutar copias de segundo grado de las cosas".
Stephen Gosson en su "The School of Abuse" de 1579 condena a los poetas por "utilizar la fábula para contrabandear sus abusos y con suaves términos esconder sus procederes sospechosos y dispersar su veneno a través del mundo y ornamentar su engaño para poderlo vender sin sospecha"  y los llama "padres de las mentiras, interpretes de la vanidad y profesionales del abuso". A la poesía misma la llama, dada su naturaleza ocultadora,
                "La fina Nube que cubre su abuso" (A fit Cloude to couer their abuse)
"En 1626 Juan Lerín García, predicador y vicario del arzobispo de Aubrun, dio a la luz El bien y el Mal de las Ciencias Humanas, tratado manierista en el que, siguiendo cierta corriente negativa hacia el arte poética, se manifiesta contra las fábulas de los poetas y las doctrinas de los filósofos, utilizando para ello una erudición digna de elogio. Lerín rechaza la poesía porque, frente a la verdad buscada siempre en el Evangelio, su carácter ficcional la aparta de ella. Además, el empleo de recursos retóricos y de una forma depurada pueden embaucar al receptor, que al quedarse prendado de la elegancia verbal corre el riesgo de salir ayuno del mensaje." (1)
Para Gombrowicz el mundo de los versos es ficticio y falso. (2)
La función de la ideología es la de ocultar. Para  Marx, la ideología era la ocultación y el enmascaramiento de algún sistema económico-social, para una clase social dominante poder enmascarar u ocultar sus verdaderos propósitos.
Para M. Angenot  la función de la ideología es la de bloquear ciertos tipos de interrogación sobre los objetos y posee una "función inmanente de disimulación y de ocultación" (3).
Para Mannheim, las categorías ideológicas esconden la realidad subyacente en la verdad de las "relaciones de mercado, representaciones ilusorias y fantasmagóricas basadas en la ocultación¨ (4).
La ideología en el modo de producción capitalista implica básicamente, la ocultación y legitimación de las relaciones de dominio y explotación de clase. Su carácter de opacidad  tiene como fin el impedir la verificación del contenido social real de la práctica de mercado y de convalidar, legitimar y ocultar mediante el arte y la cultura, las leyes que rigen el funcionamiento del capitalismo corporativo.
La ideologia  utiliza la capacidad que tiene la poesia de ocultar las verdaderas raices de la ideología "contemporánea" cuales son básicamente los postulados de Nacionalidad, Identidad y Religiosidad Política que se arraigan en los principios fundadores del Fascismo, pero que el propio lenguaje poetizante baña lo suficiente – la poesía es el agua ritual que rebaja el fuerte sabor fascistizante de la ideología posmoderna y el arte "contemporáneo"- como para ser consumida de manera aparentemente inocua. La poesía  ayuda a dulcificar los postulados del sistema codificando las leyes del mercado en términos estéticos con el fin de reducir a un mínimo las fricciones originales de clase, tal y como según Benjamin pretendíó el fascismo en los años 30 en Alemania.
El discurso moderno por el contrario, está desde sus principios influenciado por la ciencia positiva y toda la Ilustración nace del nuevo horizonte inaugurado por la decodificación de las leyes físicas por Newton que, para bien o para mal, dicha Ilustración cree poder aplicar a todos los aspectos del conocimiento: desde el manejo del Estado por Hobbes hasta las novelas de Crébillon donde las sensaciones humanas juegan y chocan entre si como fenómenos dinámicos, idea que más tarde desembocará en las grandes obras de Duchamp en donde el amor y la seducción son fenómenos de fricción puramente mecánicos. Al ser la modernidad un sitema de decodificación de las leyes que rigen lo fenoménico, sobre todo del mercado y su manejo de la Responsabilidad Social Corporativa a través del arte, es el enemigo a borrar de la faz de la tierra. Hablar de la modernidad como algo que fué y ya no es más, es solo prender la luz cuando se percibe el horror que no deja de permanecer y que una vez vuelta la noche regresa obsesivamente.
No es en vano que por ejemplo Derrida,  – como el posmodernismo en general en su necesidad antimoderna de encriptar (esconder) las leyes que rigen el mercado mediante  la literatura y el arte como instrumentos mágicos y su fin del metadiscurso –   logra su célebre, inconfundible y agobiante estilo  adoptando, como Heidegger a Hölderlin, la manera críptica del poeta Paul Celán, (quien a su vez intentaba deconstruir la lengua alemana misma) y lo usa a la hora de desarrollar la teoría base de la "deconstrucción", que no más que una teoria de la 'voluntad de ocultación' que del campo literario salta al concepto del funcionamiento de las leyes del mercado y es el lenguaje que permitirá la supervivencia del maridaje incestuoso entre arte político y capitalismo corporativo.
Derrida  exalta lo ocultativo cuando define al poeta a través de Celan como "aquel que hace el pasaje con acontecimientos de escritura que dan un cuerpo nuevo a esta esencia de la lengua, que la hace aparecer en una obra. No quiero tomar esta palabra "obra" en un sentido fácil. ¿Qué es una obra? Crear una obra es dar un nuevo cuerpo a la lengua, dar a la lengua un cuerpo tal que esta verdad de la lengua aparezca allí como tal, aparezca y desaparezca, aparezca en retirada elíptica. Creo que Celan, desde este punto de vista, es un poeta ejemplar." (5)
La poesía de Celan suele ser asociada fundamentalmente con otros poetas como Rimbaud y Mallarmé  pero su ´voluntad de ocultación'¨proviene de sus estudios de la Cábala, el más antiguo y conocido sitema de encriptación lingüística. Celan, de origen judio, tuvo relación con Gershom Scholem, exégeta e historiador de los textos de la Cábala, a quien conoció, leyó y admiró.(6)
Según Werner Wögenbauer, hablando del poema de Celan "Los poetas de la Santa Vehma",  "se trata de un lenguaje creado por una conspiración de enemigos —una lengua pervertida, reptiliana y anfibia, un croar baboso que sale de las tripas; la «mano» y el «dedo», órganos del poeta, sólo producen ese esputo, un «mondongo» del horror (7)
Y es en Celan, como se ve
"Rampas de lanzamiento, obispos del ejército, Security risks,
lástima: vocablos sin aroma, no libres de impurezas de madera,
casi imposible montar con ellos la espuma dorada de la cantilena,
casi inservibles para trovadores.
Asfódelos
mucho mejor, Adormidera y metafísica, también orina
y cáncer de útero están a lo sumo autorizados,
si hay que ser modernos,
[…]
Y —sí—
los peleles de los poetas de la Santa Vehma
anfibabean y viborean y vituperan y visperean,
epistolean.
Verborrea de sapo, hecha
de tripas por manos y dedos, sobre la cual
el nombre de un profeta deja su huella,
alejado de la escritura, en forma de
escritura de señas postales y apostilla y postdata, bajo la
fecha del día del Nunca-jamás-un-hombre en septiembre .."
que Derrida encuentra los elementos para encriptar la Nada política posmoderna.
En la Cábala se da una gran importancia a la manipulación de letras y números, sobre todo a los que están involucrados en los nombres mediante los cuales Dios fabrica sus designios y que poseen, sobre todo si se combinan con las historias y las leyes de la Torah, poderes de tipo mágico. La manipùlación de éstos valores numéricos se denomina Gametría y las reglas de su combinación son ilimitadas. Moshe Idel nos recuerda que la frase "No hay nada fuera del texto" del mismo Derrida en su "Grammatologie" no es otra cosa que una versión del "no hay nada fuera de ella": la Torah (8), (9)
La intención de Emmanuel Lévinas de transformar la política en una especie de religión talmúdica  se estructura también desde la Cábala (10) escondiendo, a través de la ocultación críptica mediante la Poesía Obligante del Otro, si no ya las leyes que rigen el mercado mismo, si  los "objetivos" o "agenda" de la política, la ocultación de su inocuidad, la criptificación de la Nada Política y la total pasividad de acción hacia fuera de si, reemplazándola por una especie de rapto místico, chamánico y bíblico del artista poeta comprometido y solitario. La antipolítica o política de la inmovilidad que solo guarda de la Política su lenguaje crítico. heróico y de su movimiento la fase REM del sueño de la estética.
Es de las técnicas lingüísticas de encriptación originadas en la Cábala que nacen las máquinas de codificación de mensajes alemanas Enigma durante la Segunda Guerra Mundial y es también de la necesidad de decodificar dichos mensajes que nace el primer computador, el Colossus de Bletchley Park. Si tuvieramos que recurrir a una comparación de lo que sucede con la compulsión ocultativa de la poesía en favor de la ideológía del capitalismo contemporáneo no existe mejor ejemplo que el funcionamiento de la mítica máquina, su capacidad infinita de adaptación a cualquier tipo de decodificación y su  persistencia en la evasión del discurso lineal-racional moderno en favor del discurso "deconstructivo", mega-transitivo e hiperoblícuo de la posmodernidad. (11)
La poesía o criptografía posmoderna es, como la criptografía militar,  una batalla intelectual entre el diseñador del código y el descifrador.
El reto que afronta el diseñador del código, el filósofo poeta, el artista poeta, el artista comprometido, el artista político, es mezclar y enredar un mensaje de salida – las relaciones entre arte, mercado, crítica e ideología disfrazadas de sentimentalismo estético – hasta el punto en que no pueda ser descifrado en caso de que el enemigo – la Razón modernizante-  lo intercepte. Y aunque la cantidad de manipulación lingüística posible se ve limitada por la necesidad de despachar los mensajes de manera rápida y eficiente (inconsistencia conceptual) la fortaleza del código  es que el mensaje cifrado es sometido a varios niveles de codificación a una velocidad muy alta (modelos subliminales de publicidad basados en la repetición de palabras clave como "político", "conflicto", "social", "comunidad", "compromiso" etc.).
El reto para el descifrador, la Razón, la Modernidad nunca muerta y aun así recobrada, es tornar el mensaje interceptado y romper el código antes de que el contenido del mensaje se plante en el discurso cultural, que no pretende otra cosa que eternizar el capitalismo y sus raices a traves del arte.
http://carlossalazar.blogspot.com/
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*Jérôme Maucourant Polanyi es lector de Marx y Maestro de Conferencias de Ciencias
Económicas de la Universidad Jean Monnet de Saint-Étienne

(1) Ascensión Rivas Hernández. Resumen de Un alegato contra la Poesía 2001-2007. Universidad de la Rioja.
(2) "Les poètes n'ont pas encore compris que l'on ne peut parler de la poésie sur un ton poétique et c'est pourquoi leurs revues sont remplies de poétisations sur la poésie et que leurs tours de passe-passe verbaux et stériles nous horrifient. C'est à ces péchés mortels contre le style que les conduisent leur crainte de la réalité et le besoin d'affirmer à tout prix leur prestige. Il y a un aveuglement volontaire dans ce symbolisme volontaire où tombent, dès qu'il s'agit de leur art, des hommes par ailleurs fort intelligents-"
Witold Gombrowicz, La Havane, 1955.Contre les poètes, Editions Complexe, Bruxelles, 1988.

(3) M. Angenot .« Fonctions Narratives et Maximes Idéologiques », Orbis Litterarum (Kobenhavn), n° 33, pp. 95-100.
(4) K. Mannheim. Idéologie et Utopie. 1929
(5) Jacques Derrida. La Lengua no Pertenece. Entrevista con Évelyne Grossman. Esta entrevista fue publicada en la edición que el mensuario Europe consagró a Paul Celan (año 79, n° 861-862/enero-febrero 2001).Traducción de Ricardo Ibarlucía publicada en Diario de Poesía (nº 58, primavera 2001)
(6) John Felstiner. Judaism: A Quarterly Journal of Jewish Life and Thought. 9/22/1994.
(7) Werner Wögenbauer. El Compromiso de Celan  en http://www.revue-texto.net/Lettre/Wogerbauer_Celan-es.html
(8) Moshe Idel has argued that Jacque Derrida's now famous aphorism   "There is nothing outside the text," which in 1967 announced the collapse of the signifier-signified distinction, may actually derive from the Kabbalist, R. Menahem Recanti's dictum that there is nothing outside the Torah.  Recanti, writing in the early fourteenth century, held "All the sciences altogether are hinted at in the Torah, because there is nothing that is outside of Her…Therefore the Holy One, blessed be He, is nothing that is outside the Torah, and the Torah is nothing that is outside Him, and this is the reason why the sages of the Kabbalah said that the Holy One, blessed be He, is the Torah. En Drob Sanford. "The Doctrine of Coincidentia Oppositorum in Jewish Mysticism".   http://www.newkabbalah.com/CoincJewMyst.htm
(9)  Idel points out this passage was never translated and was unknown outside of Kabbalistic circles prior to its discussion by Gershom Scholem at the 1954 Eranos Conference in Ascona. At that time Scholem's comments and the passage itself were printed in English and French translations in the journal, Diogenes (Diogene). The French translation (1955-6) was made by the distinguished Judaic scholar Georges Vajda, and in French the translation reads "there is nothing outside her ( i.e. the Torah)." Idel holds that "the fact that this statement about the identity between the Torah and God was available in French in 1957 may account for the emergence of one of the most postmodern statements in literary criticism: There is nothing outside the text." Idel suggests that in the Grammatologie, which was first published in 1967, Derrida, who maintained a certain interest in the Kabbalah, "substituted the term and concept of Torah with that of text.
"Moshe Idel, Absorbing Perfections, New Haven: Yale University Press, 2002, p. 122) Idem

(10) "These signs–biblical verses, objects, persons, situations, rites–function as perfect signs: whatever the modifications that the passage of time introduces into their visible texture, they keep their privilege of revealing the same meanings or new aspects of these same meanings. They are thus irreplaceable, perfect, and, in a purely hermeneutical sense, sacred signs, sacred letters, sacred scriptures. Never does the meaning of these symbols fully dismiss the materiality of the symbols which suggest it. They always preserve some unexpected capacity for renewing this meaning. Never does the spirit dismiss the letter which revealed it. Quite the contrary, the spirit awakens new possibilities of suggestion in the letter."
Emmanuel Levinas, Nine Talmudic Readings, translated by Annette Aronowicz (Bloomington: Indiana University Press, 1990), p. 8.

(11) " La máquina Enigma consistía de un teclado conectado a una unidad de codificación. La unidad de codificación contenía tres rotores separados cuyas posiciones determinaban como sería codificada cada letra del teclado. Lo que hacía que el código Enigma fuera tan difícil de romper era la enorme cantidad de maneras en que la máquina se podía configurar. Primero, los tres rotores de la máquina se podían escoger de un grupo de cinco, y podían ser cambiados e intercambiados para confundir a los descifradores. Segundo, cada rotor podía ser ubicado en una de veintiséis diferentes. Esto quiere decir que la máquina se podía configurar en más de un millón de maneras. Además de las conmutaciones que permitían los rotores, las conexiones eléctricas de la parte posterior de la máquina podían ser cambiadas manualmente dando lugar a más 150 millones de millones de millones de posibles configuraciones. Para aumentar la seguridad aún más, la orientación de los tres rotores cambiaba continuamente, así que cada vez que se transmitía una letra la configuración de la máquina, y por lo tanto la codificación, cambiaban para la siguiente letra."
Simon Sinhg. Fermat´s Enigma. Knopf Publishing Group. 1998

May 7, 2007

El Artista y el Otro: descifrando la fenomenología del abuso.





“Cuando el artista y el político se preocupan por los otros, habría que examinar de cerca que es lo que en realidad quieren”.
T.C.

En el primer estadio, el de su elaboración, la mercancía, el Otro, debe tener una configuración ética con el fin de que quien la realiza pueda acceder a una veleidad de plenitud narcisista de bondad  y que quien la compre adquiera con ella y su exhibición la purificación de sus procedimientos no éticos. Pero lo que es más grave y más obsceno, es que solo en su primer estadio, el estadio conceptual previo a la fetichización, la consubstanciación con el Otro es ética.
En ese primer estadio es imperativa una supuesta disolución (que a la postre no es más que estratégica) de si con ese ser que “obliga éticamente” al artista a una relación ineludible con el Otro parecida, o mejor transpuesta, del concepto de la predestinación agustiniana y calvinista. En efecto, el artista no solo nos vende ya su pose heroica y “conradiana” *, sino algo que incluso está más allá del mundo: el ser un elegido mediante la predestinación dolorosa en la que no puede ser reemplazado por nadie (la competencia de mercado incluida obviamente ) y que tiene sus raíces ya no en disciplinas políticas de acción sino en imperativos metafísicos de origen religioso ( Levinas, Heidegger y su “pastoreo del otro”) donde la ya pasada de moda dimensión de Dios es reemplazada por el ” geist” del vecino y la víctima.
La naturaleza del Ser deja de ser, como en los santos, individual. Poco importa ya el trabajo “sobre si” que el posmodernismo considera con aparente desprecio “moderno” e irresponsable y comienza a supuestamente a residir en el Otro mediante una idealización extática plena de infinito que, como toda idealización, tiende o de hecho es  hiperbólica y por hiperbólica termina destruyendo a ese Otro, su objeto. Al final del proceso el artista no  será ni si mismo ni otro, solo alguien que posee, al igual que su detestado “moderno”. De ahí la resistencia feroz, casi pueril a dejarse arrebatar los calificativos de si mismo como “político”, “comprometido” o “social”.
El artista social termina convertido en ese tipo de artista que había definido desde un principio como su enemigo: el dandy. Solo que un Dandy serio, afectado y “político” en el más populista de los sentidos. Un dandy por lo tanto cojo. La política, al ser una vivencia íntima y en soledad, no es ya la forma de acción sobre el mundo, sino la nueva forma de la acción de la líbido religiosa.
Es en ese punto que el concepto político de clase se ve reemplazado por el concepto que garantiza el blindaje del capitalismo contra la subversión social: el concepto excluyente religioso, paulista y ecuménico de comunidad. Es en ese sentido que Alain Finkielkraut, inspirado en la Disneylandia moral de Levinas del Estado neoliberal crítico, mejorado, legal y de mínima fricción del cual somos súbditos hoy, nos impela a sustuir la socialidad económica por la fraternidad racial. **
En el momento en que ese otro es convertido en mercancía y representa un lucro para el artista el proceso supuestamente  ético se revela en su totalidad fenoménica como anti-ético, cual es que el USO del Otro se revela como el verdadero fin de un proceso que en principio se promocionaba como ontológicamente puro pero donde El Otro se fetichiza a través de una parodia ontológica decorativa y es pura mercancía con un aura ontológica. El primer estadio de renuncia ética a la violencia sobre el otro se convierte mediante el acto de introducirlo como mercancía en abuso culturalmente  legitimizado por el Establishment de la cultura con un pretexto moral de solidaridad.
El arte se convierte pues en Abuso Ritual:  la forma más altamente organizada y maquillada del abuso y cuyo dibujo debe tener raíces culturales seudo tribales y en el que un grupo, con el fin de purificarse, consume de manera culturalmente organizada bien sea a la víctima misma o a los objetos que le han pertenecido o son testimonio de su presencia. La primera etapa del abuso, la etapa previa al abuso mismo es siempre la de la involucración del abusado o de los consumidores del abuso en un clima de confianza que, en el caso del arte y la cultura, es el clima ético.
El abusador tipo suele tener siempre, en un comienzo, una posición de prestigio dentro de su comunidad ***. Asi, el abuso como fenómeno sadístico es despojado de su naturaleza delictual y es legalizado través del arte por medio del discurso panegirico del curador. Éste a su vez es legalizado por el Estado “crítico, mejorado, legal y de mínima fricción” de Levinas o por las Corporaciones. La etapa posterior al abuso, una vez llevado a cabo, se caracteriza por la expresión de amor, promesas de cambio y toma de conciencia hacia el abusado y hacia quienes han presenciado dicho abuso. El abuso finalmente borra sus huellas a través del arte.
Ese Otro-Abusado no es ya su fuerza de trabajo la que vende, sino su valor simbólico el que regala y su intimidad la que le es arrebatada con un lenguaje considerado y seductor y la promesa de un momento heroico en una Bienal o en una colección suiza; una epifanía que a la postre no recordara en su pobreza sino como baratijas. En ese sentido que ese Otro es doblemente abusado por el sistema económico y por el sistema cultural. Primero por el patrón, por el paramilitar o el comandante y luego como si fuera poco, por el artista, sus curadores, sus mecenas y al final por el publico mismo.
De ese otro alienado por la mano oportunista del artista mercader no queda mas que un eco lejano, el mismo eco que en dos principios básicos el posmodernismo reprochaba al modernismo: su indiferencia respecto al otro y su dinámica de Amo y Posesor del Ser (Heidegger). El modernismo, en palabras del “eticista” posmoderno Matthew Sharpe ****
1.- es “intrínsecamente no-ético porque se cierra a sí mismo respecto a la otredad de modo proto-paranóico”.
2.- el tema moderno es una pequeña pieza fundamental de la realidad que éste se atribuye a sí mismo en la posesión de Amo y posesor del Ser
Así pues la hasta ahora la indescifrable mecánica “contemporánea” no es más que indiferencia procesada a través de un Discurso Ético decorado aquí y allá con lugares comunes del lenguaje y el entusiasmo seudo político . Una excelente manera de describirlo en términos simples es a través de un ejemplo que podríamos llamar “aeronáutico”, diciendo que el Discurso Ético con que el “arte contemporáneo” presenta invariablemente  todos sus artefactos es como el frágil y altamente vulnerable tanque de combustible que impulsa al transbordador Discovery hacia el espacio  y que éste desecha tan pronto  ha alcanzado la estratosfera del mercado y la fama intocable que lo aprestigia.
Entonces el artista-transbordador ya flota en la seguridad de que tan lejos, el hilado fino de su proceder no puede ser examinado . A no ser que el desprendimiento de un pequeño pedazo de delicada porcelana de racionalidad perspicaz vulnere la inconsistencia de su propio andamiaje y haga estallar todo en un dramático espectáculo de amoníaco líquido.
Carlos Salazar

* Józef Teodor Konrad Korzeniowski más conocido por su pseudónimo Joseph Conrad (1857 –1924), novelista polaco nacionalizado inglés quien podría considerarse con su novela “El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness) como inspirador clave del Turismo Cultural Extremo actual.
**Emmanuel Lévinas : Le souci de l’autre. Alain Finkielkraut
Magazine littéraire n° 345. Juillet-Août

***Daniel Shaw. Traumatic Abuse in Cults: A Psychoanalytic Perspective


****Matthew Sharpe. ¿Is there a Minority Report?, or: What is Subjectivity? Other Voices, v.2, n.3. January 2005










Apr 12, 2007

La Bienalización de la Realidad: el turismo comprometido




Tal parece que, después de todo, el arte contemporáneo con compromiso social ha logrado tener un impacto sobre la realidad, no al transformarla o dignificarla sino al museificarla. Puede que, pese a la insistencia cotidiana con que defiende el mantra que recita diez mil veces su “esencia política”, esa cualidad publicitaria sin la cual sus baratijas valdrían apenas nada, no solo no tenga un impacto sobre las condiciones y la interrelación de las contradicciones del capitalismo tardio, sino que por el contrario haya ayudado a éste a solidificar la perduración de la verticalidad de sus estructuras de clase a través de la estetización y la noción de comunidad.
El “arte contemporáneo” es  la varita mágica del hada Morgana que pretende congelar por 200 años más la permanencia de la pobreza y el conflicto estetizándolos en nombre del capitalismo con una sola licencia: la crítica retórica y ritual a éste. De dia te condeno y te insulto. De noche dormimos y nos reproducimos juntos como íncubos. La libertad, la marginalidad y la subversión solo son hermeneúticas y previamente pactadas como en cualquier fraternidad de Yale. El delirio del conservador contemporáneo es subversivo y marginal.
La “realidad” es entendida como la parte traumática y conflictiva del mundo. El equilibrio, el goce y el placer no solo son inmorales sino más aún “irreales”. Todo lo que es equilibrado bello y placentero es samsara, apariencia pura.
La fetichizaciçoin del pobre y la posmodernización de su espacio son una consecuencia directa  del espectáculo creado por el “arte contemporáneo”, las bienales y la cultura. Las bienales y los grandes eventos del arte nos han enseñado, como ya el antimoderno Burke en el siglo XVIII, que la pobreza, la muerte y la desgracia ajena despiertan en nosotros “sensaciones límite” (cutting edge) tan extremas como el rafting, el everestismo o el bungee jumping, solo que más “cultas”, conceptualizadas y sobre todo con un añadido fundamental: la sensación nirvánica de, al mostrarlas, ser responsable ante la comunidad consistorial-cultural que nos observa constantemente pidiendo la justificación de cada acto . El posmodernismo, fiel a su orígen calvinista, no solo inaugura un nuevo tipo de trabajador de la cultura, el artista vicario y el espectador feligrés sino que también crea el guía turístico y el turista comprometidos.
Las experiencias de “Peligro seguro” y “Sensación límite controlada” representan un nuevo y excitante terreno en el área del turismo de aventura que resulta demasiado parecido a las experiencias posmodernas del ejercicio estético que se realiza en el espacio del museo. Los turistas-espectadores, cansados de los deportes extremos tradicionales, pueden ser captados hacia programas de visitas a comunidades africanas recientemente inmersas en situaciones de violencia y zonas de combate donde pueden hablar con sus protagonistas. Para quien no queda satisfecho con la instalación hipostática de un acto violento o traumático en un museo o en una galería, en Sierra Leona se ofrecen tours por zonas restringidas por su gran probabilidad de ser voladas en pedazos. También existen los “reality tours de desastre” en el Nueva Orleans devastado por la furia del Katrina en 2005 y en Tailandia y Sri Lanka para ver los efectos del tsunami de 2004.
El  Museo no es ya más el recipiente de la “realidad”, entendiendo por “realidad” la noción  tendenciosa y demagógica de lo real como lo exclusivamenta traumatico. “El arte debe mostrar la realidad”…¿Es que una simple rana o una araña no son reales?¿ A qué reino pertenecen pues? Lo contrario, el placer, lo bello, es el sueño alienado y reccionario -Mouffe, Haacke- del vulgo ignorante. Con el Turismo Comprometido la realidad traumática ya es el Museo mismo. El intemediario que es el artista bien puede pasar de la obra de arte y convertirse en lo que siempre quiso ser. Un guía peripatético y caminante de la conciencia a través del paisaje abierto de la realidad de la que el mismo quiso alejarse desde su cuna de clase media y la que quiere ver y mostrar para recordar a dónde NO puede ir a parar jamás. A su vez el guía turistico es el nuevo artista autodidacta que imparte conciencia a través del tour.
Si no quiere llegar a tales extremos, el turista-espectador puede optar por el llamado “pobrismo” (poorism) que no representa ningún riesgo o si acaso la sensación cosquilleante de uno mínimo. Si no le basta el niño ruandés de Alfredo Jaar o las marchas mosaicas campesinas de Salgado o Alÿs, están los toures a comunidades de los estratos más bajos de la sociedad como las “Villas miseria” de Buenos Aires, la Villa 20 en Lugano de preferencia, con el fin de experimentar en carne propia su pobreza, su identidad cultural claro, compartir con ellos un “asado de clase trabajadora” y convivir con la multitud de inmigrantes ilegales bolivianos y paraguayos. O pasar una noche en Soweto en Johannesburgo con desayuno incluído o visitar las favelas de Rio de Janeiro por 60 dólares.
Existen en Rio al menos doce operadores ofreciendo tours por la Rocinha, la más célebre de las favelas. En la mañana, algunos operadores visitan primero la selva húmeda y los árboles de tamarindo y en la tarde se visita a los pobres. En los “Jungle Tours” se visita la favela en jeeps camuflados.



Por ejemplo la agencia “Favela Tour” ofrece el siguiente programa:
Salidas:
El tour realiza dos salidas al día y la duración del paseo es de 3 horas.
Inicio a las 9:00 o 14:00 con salida del hotel.

9:30 or 14:30: Llegada a Rocinha. Se dan explicaciones de la arquitectura del lugar, los servicios públicos, carnaval, seguridad y otras curiosidades sociales. El grupo es llevado a una “terraza” local con un panorama increíble, ideal para hacer fotos. Enseguida se baja a la Calle de Gavea, se hace una parada en el centro comercial y mercado de artesanía.
10:30 or 15:30: Llegada a Vila Canoas. Se visita a la escuela de la comunidad que realiza proyectos con el resultado de la renta de la “FAVELA TOUR” y de la venta de productos de artesanía a los visitantes. Al caminar por las callecitas estrechas de la “favela” , se reciben explicaciones acerca de temas como: los proyectos sociales, la política, religión etc. La parada final en un “buteco” (bar típico) es opcional. Regreso a la Van.
11:30 or 16:30: De camino al hotel, se cruzan las playas de la zona sur mientras se escuchan  más explicaciones sobre la sociedad de Rio y sus contrastes sociales.
Existen variables del tour un tanto más “edge” en la Rocinha como el recorrido por la “boca de fumo”, ollas de la Via Apia de donde salen las drogas tanto  para los habitantes de la misma favela como para los consumidores de clase alta de São Corrado y la Barra da Tijuca. También existe un hotel,  la Pousada Favelinha en la favela Pereirão entre los barrios Laranjeiras y Santa Teresa, si se quiere experimentar la favela por un mayor lapso de tiempo o tal vez las vacaciones completas.
Es obvio que ante la duda ética del acto de abuso parafílico se debe crear una razón de justificación moral. La ayuda a la comunidad. Favela Tour “trabaja con la comunidad”  y dice dedicar un porcentaje de sus ganancias a la escuela “Para Ti”, que brinda aulas de día a los niños de la favela. Marcelo Armstrong, el joven de São Corrado que creó esta empresa en 1992, quizo desde el comienzo que así fuera, para diferenciarse de otras visitas y para demostrar su compromiso con la comunidad. Como dice en sus folletos imitando una retórica de tipo ético: “No é voyeuristico”.
Pero la verdad, según David Fennell de Brock University y autor de “Tourism Ethics”, el porcentaje real que suelen dedicar las agencias de “Turismo Comprometido” a la comunidad fetichizada no suele ser de mas del 4%. Es decir  que, según el Principio de  Carnegie y por una bicoca, bien publicitada desde luego, la fetichización queda astútamente oculta tras un leve “twist” de reponsabilidad social corporativa. El acto de usura parafilica y usura mercantil pueden desarrollarse sin culpa alguna de cara a posibles reproches éticos. Es el mismo principio mediante el cual el artista social usa a los otros por un espejito para vender luego su fetichización, la obra de arte, a precios exorbitantes en el mercado internacional, antipándose a posibles reproches éticos de críticos y compradores.
Quien se beneficia de la guerra y la pobreza debe comenzar su discurso con una retórica ética, como el matador que recibe al toro con una portagayola en la puerta misma del chiquero. Quien se tome el trabajo, verá que toda declaración artística social comienza al menos con un par de parrafos en lenguaje ético. El abuso en general, como bien lo sabe la siquiatria, siempre se encuentra precedido por una declaración de tipo ético. Pero como percibían los oradores romanos todo preámbulo ético es siempre sospechoso pues lo que es verdaderamente ético no requiere de explicaciones.
El posmodernismo no puede dar rienda suelta a sus perversiones, la misofilía en éste caso, pues el monopolio del Estado se resquebrajaria (Sade, Reich). Pero sí nos permite realizarlas en pequeñas dosis con la condición de que, si somos sorprendidos practicándolas, debemos decir que en realidad lo hacíamos, según el viejo truco de la “práctica de la perversión con fines pedagógicos dirigidos a los buenos ciudadanos” (Laclos), en acto de protesta contra la perversión misma.
Y como no, claro está, para adquirir y crear conciencia social.
Carlos Salazar

__________
*Video Favela Tour en You Tube http://www.youtube.com/watch?v=6jgiMRdauiI

**Austin Zeiderman,The Fetish and the Favela:Notes on Tourism and the Commodification of Place in Rio de Janeiro, Brazil The Right to the City and the Politics of Space (14 April 2006) Cultural and Social Anthropology, Stanford University.

***http://www.theglobeandmail.com/servlet/story/LAC.20070120.REALITY20/TPStory/Travel/?pageRequested=all

Mar 9, 2007

Encadenados al Premodernismo


” Let’ s these backward peoples lingering with local color…”
                                                                                                                        T.C.
Existe un único imperativo para el arte en un país tercermundista: que gire en torno a temáticas  premodernas.
El objetivo del posmodernismo, con sus nociones de identidad, territorialidad, sentido de pertenencia y cohesión cultural, su muerte de los metadiscursos y sus simulacros de los que ahora se alimenta la tierra y sus pequeños seres, no es más que el ansia de que las sociedades que amenazan constantemente al capitalismo permanezcan, a través del opio de la cultura, como sociedades premodernas de tipo agrícola.
El posmodernismo reivindica, a través del rechazo a la Razón, la nostalgia y la ficción de la “Imposibilidad de Análisis” con el fin de eludir lo que es claro y delimitado por lo incierto, lo inseguro, lo dudoso y lo ambiguo. Lo poético cósmico. En la cultura premoderna, la cultura del tradicionalismo y el mínimo cambio, tal y como lo establece Galileo, no existe diferencia entre establecer una verdad religiosa y defenderla. Las ideas y las estéticas individuales son estigmatizadas en favor de las prácticas comunitarias en las que prevalecen los valores religiosos. La idea transformadora de clase se convierte en la idea pasiva e inofensiva de comunidad. Los pobres ahora, a parte de su fuerza de trabajo, al menos tienen un nombre de raigambre religiosa y artistas que transformen su valor simbólico en mercancía.
La vida dentro del premodernismo se orienta hacia la existencia primaria y excluye el concepto de la posesión material reemplazándolo por las relaciones con el “otro” – ese “otro” que incluso ha llegado a la divinidad talmúdica en Levinas- a través de instituciones invariables de la familia y el núcleo religioso. (David J. Burns .”Marketing and the Consumer Culture: Where Did it Come From and Where is it Going?”)
La preocupación del capitalismo respecto a la lucha por la expropiación de la propiedad privada desaparece. El capitalismo corporativo logra consagrar su continuidad estimulando la cultura premoderna que no es otra que la cultura de los países con un gran volumen de deuda y un mínimo desarrollo industrial.
La fóbica respuesta posmoderna a la Razón es el retorno a la respuesta de Rousseau a la Ilustración  en sus “Discursos sobre las Ciencias y las Artes” de 1750. Allí, Rousseau reivindica la noción de que la difusión del saber es tóxica y lanza un elogio de la ignorancia popular. Reivindica así mismo, como el posmodernismo y el arte político contemporáneo, la moral cívica espartana en contra de la democracia corrupta y hedonista de Atenas. Incluso elogia al califa Omar por haber quemado la Biblioteca de Alejandría y propaga  la idea de que debemos volver a una concepción campestre, sentimental y bucólica de la cultura  basada en valores panteistas cósmicos rechazando la ciencia, la razón, la medida y la lógica.
Gran parte de la fobia posmoderna a manifestaciones culturales que involucren la exactitud y la razón podría tener también su origen, entre otros, en movimientos culturales anglosajones como el movimiento Agrarista (Agrarians) del sur del los EEUU, que en 1930 abogaba por una vuelta a lo rural y lo agrario, no solo en contra de la modernización en la sociedad y la industria del Norte sino sobre todo en contra de la modernidad en la cultura. Tal movimiento toma forma en el libro “I’ll Take My Stand: The South and the Agrarian Tradition” en el que contribuyeron escritores y poetas como Allen Tate, John Crowe Ransom y Robert Penn Warren.
La critica agrariana es la única critica de su tiempo que no se caracteriza por ser una critica socialista al capitalismo. Detestaban la máquina y el colectivismo sindical. El objetivo de Allen Tate, sin ir más lejos, era la restauración de una sensibilidad y estética medievales. En su ensayo “Religion and the Old South” encontramos, de una manera posmoderna y contemporánea “avant la lettre”, la subordinación de la economía y la política  a la cultura y a la estética. No existe allí, como en el arte político contemporáneo ninguna exigencia de tipo constitucional o legal.
En cuanto a los artistas del tercer mundo, y como si el “Agrarian Manifesto” hubiera logrado imponerse después de 60 años, la cultura  exige, desde los años 90, la producción de bienes culturales premodernos que ilustren ideas premodernas. Por eso no es extraño que una escultura de Soto desaparezca en medio de una indiferencia casi talibán. Y ese parece ser el destino que le espera al modernismo latinoamericano, y no solo en cuanto al arte monumental. Tal y como observa el curador africano Olu Ogibe:
“Para Occidente borrar el Premodernismo. Para el resto (nosotros) reemplazarlo con Primitivismo por una necesidad imperativa de condenar al resto del mundo a la atrofia y al atraso.” (1)
Si una sociedad moderna y capitalista adopta culturas exóticas eso es parte de su prestigio y de la decoración de sus lobbies, sus bienales y sus museos. Lo étnico es allí la cereza en el helado de la modernidad. Pero si una sociedad tercermundista, en un concepto que no es mas que una constante y persistente amenaza moral, adopta parámetros modernos, ello no es mas que producto de la intervención foránea y la alineación y debe ser extirpado. El candado de la prisión cultural se cierra pues desde la lejanía de la metrópoli a través del sistema académico y curatorial, el sistema de los premios, los salones y las galerías, las que como era previsible, entendieron que  el arte social es un gran negocio tanto monetario como ideológico. Y desde luego el de los críticos del historicismo político para quienes hacer arte óptico, constructivismo, arte cinético o cualquier cosa que no satisfaga la estética de “lo bello del atraso premoderno” no es “ético.” (2)
En el aire se percibe el miedo a que pase dentro de las ínstutuciones algo que probablemente no va suceder aún. Madurez. Y eso implica que el arte sea algún día un arte maduro en el sentido en el que Kant concibe la madurez en su texto de 1784 “¿Qué es la Ilustración?”
“La Ilustración es cuando el hombre emerge de su inmadurez impuesta. Inmadurez es la inhabilidad para usar el propio entendimiento sin la guía de otro. Ésta inmadurez es autoimpuesta cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la ausencia de resolución y coraje para usarlo sin la guía de otro. Sapere Aude! (Arriésgate a saber.) “Ten coraje para usar tu propio entendimiento”- ese es el “motto” de la Ilustración”
Tal y como lo expone Oguibe “es necesario estudiar y entender los detalles de la  modernidad de todas y cada una de las sociedades y así liberar cualquier estudio al respecto de los velos de la Oscuridad para así reclamar una legitimidad básica. Valorizar la propia modernidad mientras se niega la transición imperativa de los demás hacia ella es denigrar y menospreciar.”

 Olu Oguibe. “The West and the Idea of Africa.” en http://www.africansocieties.org/n4/eng/esoticita.htm
(1)  “It requires a setting outside the world of modern development, a zone of backwardness where locally variant folkways still prevail. Its characters are ethnologically colorful, personifications of the different humanity produced in such non-modern cultural settings. Above all, this fiction features an extensive written simulation of regional vernacular, a conspicuous effort to catch the nuances of local speech” Richard Brodhead. Cultures of Letters. 1993

(2) “What one sees in local-color fiction of the 1890s is not at all the assertion of integrated stasis and purity that one might imagine for it–a last gasp, as it were, for a preindustrial past–but the assertion by artists, publishing houses, and perhaps even readers, of a rather hip participation in the dislocating, tangled complexity of the chic. Indeed, by the late 1890s, the status of local color had shifted increasingly toward the aesthetic, just as the objects collected by anthropologists became poised to fuel modernist primitivism.”   Brat Evans. The Ethnographic Imagination in American Literature, 1865-1920. 2005